El siglo XVIII
Durante los últimos años del siglo XVII y primeros del XVIII la demografía de Torredonjimeno crece muy lentamente: en 1736 alcanza los 3.400 moradores. Los siguientes años de la primera mitad del setecientos fueron también calamitosos. De esta manera, la profunda crisis del agro andaluz del siglo XVII se perpetua a lo largo de la primera mitad del siglo XVIII, persistiendo durante estos años la climatología adversa de finales del siglo anterior, registrándose en Torredonjimeno años de grandes hambrunas y enormes carestías, en los que el precio del cereal corría al doble y al triple de su importe habitual. Muchos vecinos tosirianos van a verse impelidos, por el hambre y las malas cosechas, a abandonar la villa. Fueron años de grandes sequías, seguidos de períodos de lluvias torrenciales, de heladas fuera de tiempo y de grandes tormentas de pedrisco, por no citar las destructoras plagas de langosta africana que van a asolar los campos tosirianos en la segunda mitad de esta centuria.
El prior de la iglesia de Santa María, curioso observador de la vida tosiriana, nos ha dejado escritas unas interesantes noticias sobre las cosechas de este período:
• El año de 1734 fue muy malo, hubo mucha hambre. Se vendió el trigo a 70 reales. Se consumió un gran parte del pósito.
• El año de 1735 fue muy copioso. Se puso el trigo a 14 reales.
• El año de 1736 llovió incesantemente, tanto que fue causa de que se cogiese muy poco, porque todo se aguazó. Se mantuvo el trigo a 20 reales.
• El año de 1737 fue más fatal, pues hubo lugar en que no se verificó haber una parva. Dio el rey limosna para los pobres, que se les repartió diariamente con pan y cocinas de habas, garbanzos o arroz. El trigo valió a 70 reales. Hubo mucha hambre, se murieron muchos pobres.
• Los tres meses de febrero, marzo y abril del año de 1738 hasta el de 1750 fueron regulares. Hubo bastante abundancia.
• El año de 1750 fue el peor que Dios envió al mundo, pues fue raro el lugar en donde se vieron algunas parvillas de poca paja y menos grano. Hubo mucha hambre. Dio el rey limosna, que se repartió como el año de 1737. Vino mucho trigo de la mar, y valió hasta 70 reales. En un lugar como Porcuna, no se abrió la tercia para entrar un cahíz de granos[1]. Y así de todos, a excepción de éste, que se recogieron como 200 fanegas de granos, o poca diferencia.
• El año de 1751 fue muy abundante. Valió el trigo a 22 reales.
• El año de 1752 fue bueno, aunque no tal como el antecedente. Valió el trigo a 20 reales.
En 1743 la población desciende hasta una cifra de 3.000 personas, uno de los valores demográficos más exiguos de la historia tosiriana, similar al número de habitantes que permanecieron en la villa tras las emigraciones que siguieron a la peste de 1647. Comprobamos, pues, como la población de Torredonjimeno no experimentó crecimiento alguno en el amplio período de una centuria. En el siglo XVIII la villa se ruraliza por completo, en el transcurso de su segunda mitad la población crecerá lentamente: las Respuestas cifran el número de vecinos residentes en 1752 en 904 (unos 3.400 habitantes).
[1] La fanega era una unidad de capacidad equivalente a 55,5 litros. Un cahíz era igual a 12 fanegas, y por tanto equivalente a 0,666 m3.
domingo, 9 de mayo de 2010
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